Espacio que reservamos a cualquier alumno que destaque por su actitud, su trabajo, o por algún logro que merezca ser compartido con los demás.

 

Almudena Maldonado

Durante mis estudios en el Conservatorio Profesional de Danza y Arte dramático de  Murcia. realicé muchos de los cursillos ofrecidos por la Escuela de Carmina Ocaña y Pablo Savoye. Entre otros, ese fantástico “Gran Cursillo De Verano” que se organiza cada año en  Madrid  y en el cual se respira un ambiente  lleno de buen trabajo, esfuerzo, ilusión y ganas. Cada vez me quedaba con ganas de volver y con la sensación de que ese era el lugar donde podía aprender mucho y muy bien, además de la sensación de que eran  grandes profesionales. Su rigurosidad, exactitud, esfuerzo, constancia y sus alumnas: referencia a tomar, ejemplo de clase, técnica y estilo. Esa era la imagen que yo quería alcanzar. Todo esto pues solo me enfundaba las ganas de poder comenzar una experiencia allí, un aprendizaje para  sacar más y  lo mejor de mí y dónde avanzar, crecer  y conseguir mis objetivos. Así, con el traslado  a esa maravillosa ciudad llena de vida que es Madrid, comenzó mi experiencia en esta escuela. Etapa cargada de ilusiones pero también de miedos y  obstáculos por superar. Cada historia tiene un camino distinto  y  cada uno de nosotros la cuenta según como lo ha vivido, siendo  lo más importante estar satisfecho con lo obtenido: y en mi caso  soy feliz al decir que se ha cumplido.

 

 

 

Esta etapa comenzó y siguió con muchos altibajos corregidos, poco a poco. En un principio  me derrumbaba, me perdía, me hacía invisible en clase y no me veían, a pesar de estar ahí físicamente, aspectos contra los cuales tuve q luchar (y que sigo afrontando). Resulta que no solo debía de aprender técnica sino también actitud, algo de lo cual no puedes prescindir. Lo mejor y  más positivo es sobre todo que obtuve ese respaldo, esa ayuda, y nunca tuve la sensación de abandono por parte de ellos: querían sacar lo mejor de mí y yo de ellos. Me aportaron una enseñanza por la cual supe poco a poco como ir lidiando con ese tipo de situaciones y  sensaciones. Me empujaron a superar esos miedos para llegar a valorarme tal y como soy.

 

Las primeras clases  fueron complicadas. Ya conocía un poco las Técnicas que imparten: Bournonville y Balanchine, dos grandes escuelas que atraen totalmente a querer participar y hacerlas tuyas, pero tuvieron, y tienen, bastante trabajo. Con Carmina, empecé a reforzar la técnica base y aprender un poco el fantástico estilo Bournonville que ella domina y además de esos valiosos términos técnicos, me transmitió  muchos conceptos básicos para esta profesión pero no eran tanto cuales sino el grado de exigencia de ellos, su importancia y el cuánto. Su fuerza, ganas y rigor están presentes en todas sus clases. En esta etapa también obtuve el apoyo de otras grandes profesionales como son  María López  y Elisa del Campo, de las cuales también tuve mucho que aprender.

Y aquí comienza la etapa con la que más feliz me siento dentro de estos cuatro años. Comencé poco a poco a implicarme más en las clases de Pablo. 

“Cuando llegaste no podías hacer ni media pirouette" como él bien me recuerda. A la vez creo esta frase tan dura, sintetiza un poco la raíz de la labor que hizo conmigo: hacerme valorar mis logros, los que yo no aprobaba, por grandes o pequeños que fueran, junto a otros muchos aspectos me impulsaron a avanzar. Supo “leerme” y ayudarme de la mejor forma posible para sacar todo de mi, y por ello estoy  y estaré siempre  profundamente agradecida. Él supo entenderme a mí y a mi cuerpo, darme las herramientas necesarias para poder trabajar de la mejor forma posible y conseguir la técnica que hoy en día tengo.

 

Las enseñanzas de Pablo llegaron más allá de lo estrictamente académico o de la transmisión de todo el espíritu y técnica Balanchine: creo que si él tiene algo en especial que lo hace tan gran profesional, es saber transmitir, ese gesto,  esa musicalidad y lo esencial de las cosas, de vivir el movimiento, adaptándose a cada una de nosotras. Esa esencia o ingrediente que buscan los bailarines sin lo cual, nada en esta profesión tendría sentido, es lo que se intenta crear para poder llegar al objetivo de transmitir y despertar una sensación o un sentimiento en el espectador.

En este transcurso nada fue tan sencillo. Obviamente hubo dificultades, también influencias externas que, en el momento  fueron complicadas, pero que con el tiempo entendí  que esos obstáculos solo fueron señales confirmándome una vez más, que la consecución de un sueño nunca es fácil pero te ayudan a sacar la fuerza y reafirmarte para poder seguir persiguiéndolo.
Este último año, para mi tan importante, completa y resume lo que es esta escuela, lo que me llevo y de lo que significa. Es donde he visto reflejado más que nunca que el trabajo bien hecho produce buenos resultados  y creo es la esencia de lo que se transmite en esta escuela. Es decir, el objetivo que anhelamos es verdaderamente alcanzable cuando te empeñas en ello. Por supuesto que también se aprende  que en esta profesión necesitas ingredientes que a veces se escapan a tu magnitud, como la suerte y otros aspectos, pero que primero, sin duda alguna, debes contar con esas ganas y disposición de dar lo máximo  de ti.

 

He sentido respaldo, confianza en mí  y no solo por Carmina y Pablo sino también por las personas que en esta escuela estaban y están implicadas, así pues solo puedo agradecerles a todas ellas y, especialmente,  a ellos, su gran enseñanza y lo que queda en mi de ellos, una huella que siempre permanecerá. 

Almudena Maldonado ha conseguido un contrato para la temporada 2013-2014 en el

BALLET NACIONAL DE PORTUGAL

 

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